La reforma previsional incorpora dos bonos clave para mejorar las pensiones de las mujeres y equipararlas con las de los hombres.
El primero tiene que ver con los años cotizados. Desde 2028, a las mujeres se les exigirá un mínimo de cotizaciones que irá aumentando de forma gradual, hasta llegar a 25 años en 2035. Esto busca reconocer trayectorias laborales más largas, pero de manera progresiva.
El segundo beneficio es la Compensación por Diferencia de Expectativa de Vida, un bono exclusivo para mujeres jubiladas que comenzará a entregarse en enero de 2026. Consiste en una pensión vitalicia mínima de 0,25 UF mensual, cuyo objetivo es que las mujeres reciban una pensión similar a la que obtendría un hombre con la misma edad y ahorro previsional.
Este bono está dirigido a mujeres de 65 años o más, pensionadas por vejez o invalidez, y se entrega automáticamente, sin necesidad de postular. El monto que recibirán dependerá de la edad a la que se jubilaron: quienes lo hicieron a los 65 años reciben el 100%, y quienes se jubilaron antes, un porcentaje menor.
En conjunto, estos beneficios buscan reducir la desigualdad histórica en las pensiones de las mujeres y reconocer las diferencias reales en sus trayectorias laborales.



